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Artículos sobre alimentación, Artículos sobre libros

El detective en el supermercado. Sentido común en la nutrición.

Un bestseller. Seguro que muchos ya lo habréis leído. Para los que no, aquí va un pequeño resumen a mi manera.

Básicamente se trata de un libro sobre el sentido común en la nutrición. Aire fresco en un tema excesivamente centrado en los nutrientes y sus porcentajes. Un poquito ajustado a la forma de comer norteamericana, pero, al fin y al cabo, por estos lares también vamos cambiando nuestra forma de comer hacia el estilo americano… no comemos tantas hamburguesas a diario, pero bocadillos y pinchos… Y nuestras comidas empiezan a tener siempre un inicio sonoro que ya no se parece a la válvula de la olla a presión de antes sino al “clac” seco del bote de garbanzos previamente cocidos, el sonido del cuchillo de sierra sobre el pan se ha cambiado por el “scrackcsh” del pan de molde o del pan tostado, y el fantástico ruido del “ka, ka, ka…” del cuchillo sobre la tabla de cortar ya casi sólo suena en casa de la abuela…

Por eso, aunque se le podrían poner algunos “peros” a las conclusiones del libro, lo más interesante de él no son éstas, que también, sino el recorrido científico y sobre todo el sentido común con el que llega a ellas.

“El propósito de este libro es ayudarnos a reivindicar nuestra salud  y nuestra felicidad de comedores”.

 

“…la ideología del nutricionismo, que, entre otras cosas, nos ha convencido de tres perniciosos mitos: que lo que más importa no es la comida, sino los “nutrientes”; que, como los nutrientes son invisibles e incomprensibles para todo el mundo menos para los científicos, necesitamos la ayuda de los expertos para decidir qué comer; y que el propósito de comer es promover un estrecho concepto de salud física.”

 

“Históricamente los seres humanos han seguido de manera saludable muchas dietas diferentes”.

 

“Casi todo lo que tenemos que saber sobre cómo comer ya lo sabemos, o lo supimos en su momento, hasta que permitimos que los expertos en nutrición y los publicistas nos hicieran dudar del sentido común, la tradición, el testimonio de nuestros sentidos y la sabiduría de nuestras madres y abuelas”.

 

“En cada época el nutricionismo ha dirigido la mayor parte de sus energías hacia un nutriente predominante: las proteínas en el silo XIX, las grasas en el XX; y, es evidente, los carbohidratos centrarán nuestra atención en el XXI”.

 

“Curiosamente, en el aparato digestivo humano hay más o menos tantas neuronas como en la espina dorsal. Aún no sabemos qué hacen ahí, pero su existencia sugiere que la digestión es algo más que la simple descomposición de los alimentos en sustancias químicas”.

 

“En lugar de preocuparnos por los nutrientes, deberíamos sencillamente evitar cualquier alimento que haya sido procesado hasta el punto de que se trate más de un producto de la industria que de la naturaleza”

Establece una especie de normas a seguir bastante interesantes e incluso alguna hasta divertida, como conclusión. Os apunto aquí algunas:

“No coma nada que su bisabuela no reconocería como comida”

“No coma nada que no pueda pudrirse”

“Evite los productos que contengan ingredientes que sean: a) desconocidos, b) impronunciables, c) más de cinco, d) que incluyan jarabe de maíz rico en fructosa”

“Evite los productos alimenticios que exhiban afirmaciones de propiedades saludables”

“Compre en la periferia del supermercado y manténgase alejado de la zona central”

“Salga del supermercado lo antes posible”

“Coma plantas en su mayor parte, sobre todo hojas”

“Si tiene espacio, cómprese un congelador”

“Coma como un omnívoro”

“Coma alimentos cultivados en tierras sanas”

“Coma alimentos silvestres cuando pueda”

“Sea la clase de persona que toma suplementos y luego ahórrese el dinero”

“Coma más como los franceses. O los italianos. O los japoneses. O los indios. O los griegos”

“Contemple los alimentos no tradicionales con escepticismo”

“No espere encontrar la panacea en la dieta tradicional”

“Pague más, coma menos”

“No adquiera combustible para usted en el mismo lugar en que se lo pone a su coche”

 

Todos estos temas los va desarrollando a lo largo del libro.

En resumen, muy recomendable.

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Acerca de Carlos Remis

Empecé la carrera con matrículas y la acabé con notables. Fue dejando de interesarme el estudiar y empecé a aprender. Ahora suspendería. Soy Fisioterapeuta.

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