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Postura y emociones.

Estaba yo interesándome por cuestiones relacionadas con la postura cuando encontré la siguiente recomendación: andar erguido, evitando llevar la cabeza hacia delante, los hombros enrollados al frente y la zona media de la espalda encorvada.

La verdad, caminar así, encorvados, hombros enrollados hacia delante…, tiene que ser francamente incómodo… salvo que estés deprimido, situación en la que esta postura resulta casi natural.

¡Hagamos un ejercicio sencillo! Pongámonos de pie en dos posturas diferentes. La primera poniendo “chepa”, mirada al suelo, hombros hacia delante… vamos, deprimido. Y, la segunda, todo lo contrario: mirada al frente, hombros hacia atrás, sacando pecho y columna erguida. Exageremos las dos posturas. Muy bien, ya lo tenemos. Ahora llega la parte curiosa: añadamos a cada una de esas posturas dos gestos faciales: sonriendo y mostrando felicidad, y triste, abatido, derrumbado. Hagamos la postura número 1 con el gesto feliz y luego con el gesto triste. Y luego la postura 2 con el gesto feliz y luego con el triste. Hazlo. Prueba. No sigas leyendo.

Seguramente habrás tenido la sensación de que te costaba poner cara de feliz cuando la postura de todo tu cuerpo era de abatimiento, y lo mismo poniendo cara de tristeza cuando la postura era de “voy a comerme el mundo”.

Espero que estuvieras solo… si alguien te ha visto, ¡rápido!, ¡enséñales este artículo, podrían tomarte por loco!

Las conclusiones son muy sencillas: la cara es el espejo del alma y nuestra postura también.  Y, tanto los gestos faciales como nuestra postura, han de ser concordantes. Y, si volvemos al principio del artículo podremos darnos cuenta de que, efectivamente no parece recomendable andar llevado la cabeza hacia delante, los hombros enrollados al frente… aunque, en realidad, lo que es poco recomendable es estar deprimido…

Eso sí, todo esto encierra una clave muy importante: ambos mundos se relacionan constantemente. Si en la postura de “voy a comerme el mundo” nos costaba poner cara de tristeza, ¡procuremos mantener esa postura para aliviar nuestra tristeza! Y, si nos duele la espalda por mantener esa postura encorvada, ¡procuremos ser más felices!

Como decía Mafalda: “Sonríe, es gratis y alivia el dolor de cabeza”.

Al final, casi todo se reduce siempre a lo mismo…

 

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Acerca de Carlos Remis

Empecé la carrera con matrículas y la acabé con notables. Fue dejando de interesarme el estudiar y empecé a aprender. Ahora suspendería. Soy Fisioterapeuta.

Comentarios

2 comentarios en “Postura y emociones.

  1. Hola carlos, queria comentarte mi estado, hace un año han muerto dos familiares por cancer de pancreas, uno de ellos no es familiar directo, a raiz de ahí tuve un ataque de ansiedad pensando que yo tambien tenia cancer, hasta el punto que me he hecho todo tipo de pruebas.desde entonces sufro de dolor de las dorsales y costados he incluso diferentes zonas de la piel, he ido al fisio para que me ayudase con mi problema y a fecha de hoy sigo igual.que puedo hacer estoy desesperada.. ya llego a volver a pensar que no se me quita porque tengo algun problema visceral. Gracias por atenderme

    Publicado por yolanda | 24 abril, 2014, 19:34

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