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Artículos de opinión, Artículos sobre salud en general

¡¡¡Se permite prohibir!!!

Me encanta esta viñeta de Quino, el creador de Mafalda. Me refiero a ella de vez en cuando en la clínica cuando alguien me pregunta si puede o no correr, coger pesos, trabajar normalmente…

Es tremendamente habitual encontrarse pacientes a los que les han dicho que no pueden hacer todas estas cosas, a riesgo de empeorar su situación de manera irreversible. Y, si bien en algunos casos, los menos, puede estar justificado, en general me parece una costumbre demasiado cómoda por parte del profesional de la salud que la lleve a cabo.

Si no se encuentra la solución para lograr que un paciente pueda volver a correr… se le dice que deje de hacerlo para toda su vida y listo. Muerto el perro se acabó la rabia. Nunca más volverá a dolerle la rodilla. Eso sí, le acercaremos a la senda de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipercolesterolemia… Pero nunca más volverá a dolerle la rodilla. Y si lo que empieza a dolerle es el alma por que correr era su válvula de escape, lo que le alejaba de la depresión, el momento en el que quemaba el estrés del día… En fin, el venía a que le “quitara” su dolor en la rodilla, ¿no?…

¿O venía a que le solucionara su incapacidad para correr por un dolor en la rodilla?…

No he conocido ningún paciente aun que acudiera a la clínica para que le prohibiera algo. Todos los que conozco lo hacen para poder volver a correr, poder volver a hacer su trabajo como antes, poder volver a coger pesos, poder volver a jugar al tenis, poder volver a coger a su hijo en brazos sin que le suponga un tremendo dolor de cuello…

Me repito, entiendo que hay situaciones en las que ésta parece la única opción. No me refiero a estos escenarios. Y, aun en estas situaciones, concluir que ésa es la única opción exigiría conocerlas todas, absolutamente todas las opciones… algo un poco difícil, me temo.

Por otra parte, cada vez son más los estudios y las revisiones bibliográficas que concluyen que el reposo resulta mucho más inconveniente que la actividad en multitud de patologías. Nuestro cuerpo vive para moverse y se mueve para vivir. Una recomendación de reposo ha de estar tremendamente justificada, puesto que resulta contraria a la propia forma en la que nuestros problemas tienden a solucionarse. Resulta mucho más argumentada la recomendación de moverse con sentido común, justo un poquito antes de que duela, sin forzar, poco a poco. Porque ese movimiento forma parte indispensable de una correcta reorganización de todo ese escenario.

Además, recomendar el cese absoluto o incluso el reposo de una actividad supone considerar el proceso patológico y el mecanismo de dolor como se hacía hace muchos años, sin tener en cuenta que el dolor es una experiencia personal en la  que influyen muchísimos más factores que la patología en sí y la circunstancia anatómica, y que ingredientes como el miedo, el sentimiento de incapacidad o cualquier otra situación emocional negativa que conlleve la prohibición, influyen de un modo muchísimo más determinante que el daño medible en un tejido corporal concreto.

Hemos nacido para movernos. ¡Hagámoslo!

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Acerca de Carlos Remis

Empecé la carrera con matrículas y la acabé con notables. Fue dejando de interesarme el estudiar y empecé a aprender. Ahora suspendería. Soy Fisioterapeuta.

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