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Artículos de opinión, Artículos sobre salud en general

¿Quiénes somos realmente?

¿Realmente podemos decir que somos valientes, cobardes, tristones, alegres, graciosos, buenas o malas personas, impacientes, pacientes, preocupados por los demás, despreocupados…?

En realidad, ¿cómo somos?

 

Me viene esto a la cabeza porque hace unos días me decía una paciente “yo es que soy muy de preocuparme por los demás”. Y añadía que era algo que no podía cambiar, que ella era así. El problema estaba en que el preocuparse por los demás de manera exagerada estaba mermando su calidad de vida de una forma notable y, en particular, sus constantes dolores de cuello y cabeza los relacionaba de modo directo con esta “forma de ser”.

 

Vuelvo a la pregunta de antes: ¿cómo somos?

 

Pues, realmente, no “somos” nada en particular, en tanto que nuestra vida es un cambio continuo y la única forma de contestar a esta pregunta es pensando en lo que “fuimos” ayer, antes de ayer, hace un año… con la intención de aspirar a conocer cómo “somos” ahora y predecir cómo “vamos a ser” mañana.

 

Pero, que haya sido, por ejemplo, un tipo cobarde en el pasado no implica de ninguna manera que no sea capaz de realizar una acción valiente ahora mismo o en el futuro y que, a partir de ahí, la consideración que tenga de mí mismo cambie, de modo que si en ese momento tuviera que decir si “soy” valiente o cobarde ya no lo tendría tan claro o me decantara por la primera opción.

 

Deberíamos distinguir entre valores y comportamientos. Los primeros formarían parte de ese “yo soy así” y constituyen la base para los segundos. Pero estos últimos, los comportamientos, dependen absolutamente de las circunstancias y podemos (y debemos) cambiarlos y moldearlos como más útiles nos sean, evitando que nos limiten. Somos nosotros mismos quienes los generamos… ¡hagámoslo bien!

 

Nos pasamos la mayor parte del tiempo planeando, imaginando, haciendo proyectos y esperando la llegada del futuro, cuando lo que de verdad condiciona nuestro presente es la experiencia subjetiva del pasado.

 

Somos lo que recordamos.

 

Y podemos elegir cómo queremos ser, en todo momento.  

 

Y un dolor de cabeza, un dolor de cuello…,  pueden ser una fantástica forma de recordarnos la inconveniencia de las limitaciones que nosotros mismos nos creamos, y un fantástico termómetro para conocer nuestros avances.

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Acerca de Carlos Remis

Empecé la carrera con matrículas y la acabé con notables. Fue dejando de interesarme el estudiar y empecé a aprender. Ahora suspendería. Soy Fisioterapeuta.

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