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Artículos sobre fisioterapia

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No, no son mariposas en el estómago, es estreñimiento.

Hace tiempo que quería hablar sobre el estreñimiento… un tema como otro cualquiera. Debo ser un poco escatológico, porque incluso mi primera intervención en la televisión era para cocinar un plato “antiestreñimiento”. Era algo así como solomillo con frutos secos. Qué valiente…salir en la tele para cocinar hablando de ir al baño…

El caso es que creo que es un tema infravalorado. Uno recuerda perfectamente si hoy hemos dormido o no, incluso cuántas horas aproximadamente. Recordamos si hemos comido o no, incluso lo que hemos comido. Lo mismo con el ejercicio físico… o con la falta de ejercicio físico más bien (tiro de estadística… no es maldad…). Pero, ¿recordamos si hoy ya hemos ido al baño? Si eres de los que va todos los días, incluso varias veces, seguramente sí te acuerdas. Pero si eres de los que va de pascuas en ramos tal vez no lo recuerdes. Al fin y al cabo, ¿qué importancia tiene? Si lo normal es ir cada 1 ó 2 días…. o eso dicen.

Y el caso es que lo dicen. Las autoridades médicas, digo. La FEAD, Fundación Española del Aparato Digestivo, ha sacado una guía sobre el tema. Y, la verdad, no me gusta nada. Seguimos quitándole hierro al problema y dando cosas que son habituales en la población como normales. Y aquí como en otros temas habitual no significa normal.

http://es.scribd.com/doc/91631120/Guia-Estrenimiento-Para-Web-20120425180854

Nos pongamos como nos pongamos, no ir al baño todos los días, incluso 2 ó 3 veces, no es normal. Tampoco hay que asustarse, no, pero no es algo que podamos considerar como normal y tampoco como “bueno”. Si un día no vamos al baño, no pasa nada. Pero si nuestro tránsito intestinal nos obliga a pasar por el retrete sólo 3 veces a la semana, no esperemos nada bueno de esta circunstancia.

Los problemas pueden ser de lo más variado, puesto que el intestino grueso se encarga de un montón de funciones importantísimas y básicas para el organismo. Si nos centramos en las que se consideran propias de un Fisioterapeuta, los problemas lumbares originados directamente por esta causa son tan frecuentes como frecuente es nuestra mala relación con el aseo. De igual modo son habituales los problemas de rodilla, fundamentalmente la izquierda, por un mecanismo que en fisioterapia llamamos “facilitación neurológica”, algo tan sencillo como que alguno de los nervios básicos en la rodilla, como el N. Obturador, son influenciados por las tensiones de nuestro sistema digestivo. Qué decir igualmente de los problemas tantas veces atribuidos a la cadera y sus famosísimas artrosis, o los problemas inguinales… En fin, que la lista es enorme

Hace poco oía a un paciente decirme que, desde que le había hecho consciente de dónde radicaba su problema, jugaba con su hijo forzando sus lumbares o no en función de si había ido al baño ese día y de si la sensación después de ir había sido la de “descargar” completamente. Si había ido al baño, tenía carta libre para hacer cualquier salvajada lumbar. Si ese no era el caso… con cuidado.

Porque no se trata sólo de cuántas veces voy al baño al día (por favor, dejemos de hablar de cuántas veces vamos al baño a la semana…), sino de si además tengo un tránsito intestinal rápido. Pongo siempre este ejemplo cuando hablo con mis pacientes sobre el tema: en mi casa puede que todos los días saque “una” bolsa de basura para que se la lleve el camión todas las noches. Si esa es la “única” bolsa que hay, genial. Si lo que hago es sacar “una” pero siempre dejo 3 ó 4, y genero cada día una más… algo falla igualmente. Puede que vaya todos los días, pero sigo teniendo un problema por acumulación. Digamos que, si este es mi caso, estoy lleno de… desechos… por ser delicado.

Nuestro tránsito digestivo tiene que ser rápido. 48 horas desde que comemos hasta que lo que era alimento baje por el desagüe de casa ya empieza a ser demasiado. Pero, claro, surge la pregunta: ¿y cómo sé yo cuánto tiempo tarda mi sistema digestivo en realizar todo el proceso? Fácil. Remolacha. Un día te hinchas a remolacha (mejor al natural, que la de bote lleva azúcar…) y luego te vas fijando en el mágico mundo de colores que aparecerá un día en tu WC… básicamente color remolacha. Después es sólo cuestión de hacer cuentas.

“Vale, ya soy consciente de que tengo un problema… y, ahora, ¿cómo lo soluciono?”

Además de las habituales recomendaciones dietéticas, en el marco de la Fisioterapia las posibilidades son enormes. Una rama de ella, la Fisioterapia Visceral, tiene multitud de herramientas para lograr un mejor movimiento de todo el intestino grueso y del sistema digestivo en general. Combinado con la dieta, los resultados son fantásticos.

Así que, lo dicho, prestemos la atención que se merece a esa “llamada interna” y reconciliémonos con nuestras “pulsiones”.

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Tu cuerpo no utiliza el mail para mandarte mensajes.

Algunas veces en la clínica, cuando sospecho que los problemas del paciente tienen su origen o son claramente influenciados por problemas personales, estrés, preocupaciones o situaciones de ansiedad, depresión, angustia… intento hacer ver al paciente la relación existente entre todo ello para que logre identificar cuáles son aquellas situaciones que facilitan o generan ese dolor de cabeza, de cuello, de espalda, esas dificultades digestivas…

Esta forma de trabajar es algo muy habitual dentro de los profesionales de la salud, pero muchas veces es una actuación que se utiliza cuando los “verdaderos” tratamientos no han funcionado como se esperaba y después de ir descartando diagnósticos relacionados con la fisiología, la anatomía patológica… Ahí es donde entra ya en escena el diagnóstico psicosomático, al final del todo.

En algún artículo anterior ya he hablado de la poca utilidad y del error de base que cometemos pensando en el diagnóstico único. En todos las patologías intervienen factores de lo más variado y atender a cada uno de ellos es básico para el resultado final del tratamiento.

Y cuando dejamos para el final las cuestiones psicosomáticas y las empezamos a considerar como el motivo único del problema, estamos mandando el mensaje de que todo lo anterior es mucho más importante y por eso va primero, y que cuando no encontramos otra solución al problema u otro porqué, acudimos al clavo ardiendo de las emociones y su influencia en el cuerpo. La separación entre cuerpo y alma aun es algo tremendamente afianzado en nuestra forma de entender el mundo.

Existen multitud de estrategias para trabajar con la parte emocional. Y provienen de mil ámbitos. Pero todos parten del “darse cuenta”, del ser conscientes de nuestra realidad y de cómo eso nos influye constantemente.

Me viene a la cabeza una campaña de publicidad de una compañía de seguros. Me parecía fantástica. Echarle un vistazo, no tiene desperdicio. Tu cuerpo no utiliza un SMS para mandarte mensajes. No esperes a que lo haga.”

http://www.youtube.com/watch?v=ux_vC2Mupso

Os dejo aquí además un enlace interesante que hace unos días tuiteé pero que merece la pena recordar.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110909/54213913374/lo-que-pensamos-varia-nuestra-biologia.html

Entender el dolor.

Os cuelgo aquí un enlace más que interesante.

A veces es tremendamente complicado explicar, e incluso entender, cómo funciona nuestro cerebro en todo lo relacionado con el dolor y en particular con el dolor crónico. Blogs como el de Arturo Goicoechea (http://arturogoicoechea.wordpress.com/) pueden ser muy útiles a la hora de llegar a alguna conclusión. Pero no siempre es fácil. De hecho, resultaría tremendamente complicado decirle a un paciente algo así como “verá usted, pero no le duele porque ahí tenga nada, sino porque su cerebro tiene miedo, porque está equivocado…”. Son mucho más socorridas las tendinitis, las artrosis, las hernias discales y otras patologías por el estilo. Y si alguna de ellas aparece en la radiografía o la resonancia de turno, perfecto, todo cuadra y el paciente se va con su diagnóstico cómodo de explicar y fácil de entender… claro que, muchísimas veces esa conversación terapeuta-paciente es capaz de generar ella solita un paciente crónico.

En fin…nadie dijo que esto fuera fácil. Y si fuera fácil… tal vez no sería divertido.

Algunas curiosidades sobre el sueño.

Hace unos días me propusieron desde la Cadena COPE Asturias colaborar en un espacio patrocinado por Vitalcama (www.vitalcama.es ) para tratar temas relacionados con el sueño. La próxima vez será el Miércoles 26 de Octubre un poquito antes de las 13: 00 o un poquito después, dependiendo de cómo discurra el programa de Yolanda.

Os apunto aquí algunas curiosidades-realidades sobre el sueño de las que hablamos en la emisora.  Es una pequeña tormenta de ideas, poco estructurada, pero creo que bastante interesante.

Enemigos del sueño:

  • Estrés.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo
  • Tabaco
  • Alcohol
  • Café, té, cola y otras bebidas estimulantes.

Gracias al sueño se dan los mecanismos de regeneración absolutamente necesarios para la actividad diurna. Son tan esenciales que moriríamos si no pudiésemos dormir. Hay que dormir para poder estar despiertos y estar despiertos para poder dormir.

La adrenalina nos mantiene activos durante el día y la melatonina nos invita al sueño.

El 90% de los accidentes laborales ocurren entre medianoche y las seis de la mañana, debido a que estamos diseñados genéticamente para ritmos de sueño-vigilia circadianos, de unas 24 horas de duración, durmiendo de noche y estando despiertos de día.

Las estadísticas revelan que cada vez dormimos menos. En los últimos 15 años hemos perdido media hora de sueño al día.

Fases del sueño: Este ciclo dura unos 90 o 100 minutos y se repite unas 4 ó 5 veces durante la noche.

  • Fase 1: fase de somnolencia. Comienza la ralentización de las ondas cerebrales.
  • Fase 2: las ondas cerebrales se ralentizan más aun.
  • Fases 3 y 4: las ondas cerebrales son ya muy lentas.
  • Fase REM: se asciende a una fase 2 y se produce el movimiento REM (movimiento rápido de los ojos). Si nos despertamos en esta fase, podremos recordar nuestros sueños.

Es falso que podamos recuperar las horas de sueño perdidas durmiendo un día muchas horas.

La siesta debe ser de menos de 20 minutos para no entrar en una fase 2 del sueño.

Las necesidades de sueño dependen de cada persona: de 5 a 10 horas. Y dependen igualmente de su edad. El 90% de los adultos necesita dormir entre 7 y 8 horas.

Ambos sexos somos idénticos en cuanto al sueño como proceso fisiológico. Las diferencias son subjetivas y están motivadas fundamentalmente por las cuestiones hormonales propias de la mujer en las diferentes épocas de su vida, además de las mayores responsabilidades en el cuidado de los hijos, o la conciliación maternidad – trabajo.

Los desórdenes del sueño son dos veces más frecuentes en mujeres.

Más del 64% de las mujeres embarazadas padecen de insomnio o alteraciones del dormir.

Consejos para embarazadas:

  • Cenar ligero para combatir el reflujo y la acidez
  • Atender al cuidado muscular para evitar contracturas y dolores musculares.
  • Baños de agua caliente antes de acostarse y ejercicios de respiración.
  • Posturas para dormir: Recostada sobre el lado izquierdo: la más recomendable.
  • Almohadas especiales para embarazadas.
  • Almohadas entre las piernas.

Estrogenos y progesterona constituyen las dos hormonas que diferencian el sueño entre mujeres y hombres. La ausencia de éstas a partir de la menopausia pueden generar en la mujer cambios en la calidad del sueño o patologías como la apnea de sueño o los ronquidos.

Realizar ejercicio ligero unas 3 horas antes de dormir facilita un buen descanso, no así los ejercicios más intensos o cercanos a la hora de acostarse, por que activan nuestro organismo y la energía retrasará el sueño.

Alimentos que favorecen el sueño:

  • Hidratos de carbono (estimulan la producción de melatonina)
  • Lacteos
  • Pescado
  • Pollo
  • Verduras
  • Todos los alimentos ricos en triptófano, nutriente del sueño por excelencia, que se encarga de estimular la segregación de serotonina, que nos mantiene contentos y tranquilos.
    • Huevos
    • Jamón
    • Carne de ave
    • Pescado graso
    • Leche y lácteos
    • Arroz
    • Cebada
    • Trigo
    • Pan
    • Pasta
    • Patata
    • Col
    • Frutos secos

Alimentos que dificultan el sueño:

  • Carnes rojas, por ser energizantes.
  • Verduras que fermenten (coles, berenjenas…), que generan gases.
  • Picante, al provocar acidez.

Selección de la cama:

  • Evitar las camas duras, estrechas, irregulares y que produzcan ruidos.
  • Procurar ir descansado el día que realicemos la compra. De estar cansado, cualquier modelo parecerá encajar en nuestras necesidades (igual que si uno va al supermercado con hambre, llenará más el carro de alimentos superfluos y poco necesarios pero muy apetecibles)

Características de un buen colchón:

  • Grosor: más de 15 cm de alto
  • Material: Firme pero no duro, sin huecos ni irregularidades.
  • Ruidos: que sea silencioso
  • Tamaño: todo lo que puedas, el suficiente como para poder moverte con amplitud.
  • Firmeza: acostado sobre el, preguntarse a si mismo si algunas partes están más hundidas, los hombros, las caderas… en ese caso, será demasiado blando. Si la sensación es la contraria, la de estar encima de una tabla, lo desestimaremos por lo contrario. Lo ideal es que la columna encuentre un igual apoyo en todas sus partes, tanto de lado como boca arriba o abajo.  La cama debe resultar cómoda a tu peso y talla. No hay camas ideales, sólo hay camas que se adaptan de forma ideal a tu constitución.
  • Solidez. Siéntate en una esquina y comprueba que el lado opuesto no se levante.

Elección de la almohada:

  • La adecuada es la que permite tener la misma relación entre la cabeza y los hombros cuando estás acostado y cuando estás de pie.
  • Las de plumas son muy cómodas, pero no las alergias que pueden producir.
  • En camas de matrimonio, almohadas individuales, adaptadas a cada uno.
  • Debe levantar ligeramente la cabecera de la cama (10-15 cm) y mantener el cuello estirado, para evitar ronquidos, apneas del sueño y el reflujo gástrico.
  • Utilizar fundas de almohada más o menos ligeras en función del momento del año.

La cafeína bloquea los receptores de adenosina, una sustancia somnífera que se acumula en en organismo durante el día con el fin de prepararnos para el sueño. Además resulta estimulante.

El alcohol impide que lleguemos a las fases profundas del sueño. Además, agravará el problema de los ronquidos.

Jet lag. La dirección en la que viajamos influye en la intensidad del jet lag. Si  nos desplazamos de norte a sur o al revés, no hay ningún problema.  Es peor viajar hacia el este, ya que nuestro día se acorta. Al viajar hacia el oeste alargamos el día, y nuestra tendencia en condiciones normales es completar ciclos de algo más de 24 horas.

Cuando no descansamos nos faltan melatonina, cortisol y adrenalina para el día siguiente.

El insomnio es uno de los problemas médicos más extendidos: casi un tercio de la población lo padece.

Síndrome de las piernas inquietas: no es un dolor, no son problemas de circulación… es una sensación real de inquietud que mejora cuando andamos o movilizamos las piernas. Si estas molestias surgen de noche, pueden estropear nuestro sueño.  Son disminuciones o exageraciones de la sensibilidad.

Movimientos periódicos de las piernas (mioclonía nocturna): es la segunda causa de quejas del sueño. Su incidencia aumenta con la edad. Son movimientos bruscos de flexión y extensión de las piernas, de uno a cinco segundos de duración que se producen periódicamente o en brotes durante el sueño no-REM. Producen un ligero despertar que fragmenta el sueño.

Medicamentos que combaten el insomnio: según su tiempo de absorción y la duración de su efecto, pueden ser de vida corta o larga. Debemos asegurarnos de que el medicamento prescrito funciona. Si no es así, debemos acudir de nuevo a nuestro médico para que lo cambie, puesto que no es lo mismo despertar de noche que tener dificultades para conciliar el sueño. En el primer caso hará falta un fármaco de vida larga, mientras que en el primero uno de vida corta que cumpla su función y permita un sueño ya natural después. Si los problemas son de ansiedad, ansiolíticos o antidepresivos serán los oportunos.

Los hombres roncan más porque carecen de la progesterona, que sí segregan las mujeres hasta la menopausia. Es la hormona responsable de, entre otras cosas, aumentar el tono de los músculos que estabilizan las vías aéreas superiores, evitando la vibración de los tejidos blandos de la parte posterior de la garganta.

Los estudios epidemiológicos demuestran que el ronquido representa un factor de riesgo para el corazón y la circulación en hombres de 30 a 60 años. Los mecanismos que lo causan no son claros aun.

Roncamos más mirando hacia arriba por que la lengua presiona más sobre la parte posterior, dificultando el paso de aire.

El sobrepeso es la causa más importante del ronquido. La grasa también se acumula en la garganta, estrechando el paso del aire y disminuyendo el tono muscular de los músculos de la garganta.

Postura y emociones.

Estaba yo interesándome por cuestiones relacionadas con la postura cuando encontré la siguiente recomendación: andar erguido, evitando llevar la cabeza hacia delante, los hombros enrollados al frente y la zona media de la espalda encorvada.

La verdad, caminar así, encorvados, hombros enrollados hacia delante…, tiene que ser francamente incómodo… salvo que estés deprimido, situación en la que esta postura resulta casi natural.

¡Hagamos un ejercicio sencillo! Pongámonos de pie en dos posturas diferentes. La primera poniendo “chepa”, mirada al suelo, hombros hacia delante… vamos, deprimido. Y, la segunda, todo lo contrario: mirada al frente, hombros hacia atrás, sacando pecho y columna erguida. Exageremos las dos posturas. Muy bien, ya lo tenemos. Ahora llega la parte curiosa: añadamos a cada una de esas posturas dos gestos faciales: sonriendo y mostrando felicidad, y triste, abatido, derrumbado. Hagamos la postura número 1 con el gesto feliz y luego con el gesto triste. Y luego la postura 2 con el gesto feliz y luego con el triste. Hazlo. Prueba. No sigas leyendo.

Seguramente habrás tenido la sensación de que te costaba poner cara de feliz cuando la postura de todo tu cuerpo era de abatimiento, y lo mismo poniendo cara de tristeza cuando la postura era de “voy a comerme el mundo”.

Espero que estuvieras solo… si alguien te ha visto, ¡rápido!, ¡enséñales este artículo, podrían tomarte por loco!

Las conclusiones son muy sencillas: la cara es el espejo del alma y nuestra postura también.  Y, tanto los gestos faciales como nuestra postura, han de ser concordantes. Y, si volvemos al principio del artículo podremos darnos cuenta de que, efectivamente no parece recomendable andar llevado la cabeza hacia delante, los hombros enrollados al frente… aunque, en realidad, lo que es poco recomendable es estar deprimido…

Eso sí, todo esto encierra una clave muy importante: ambos mundos se relacionan constantemente. Si en la postura de “voy a comerme el mundo” nos costaba poner cara de tristeza, ¡procuremos mantener esa postura para aliviar nuestra tristeza! Y, si nos duele la espalda por mantener esa postura encorvada, ¡procuremos ser más felices!

Como decía Mafalda: “Sonríe, es gratis y alivia el dolor de cabeza”.

Al final, casi todo se reduce siempre a lo mismo…

 

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