//
archivos

Artículos sobre libros

Esta categoría contiene 3 entradas

¿Será que estamos mal hechos? Cómo nuestro diseño evolutivo nos hace engordar.

¿Por qué engordamos? ¿Cuál es el motivo del aumento incesante de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la hipercolesterolemia, las enfermedades cardiovasculares o la obesidad?

El libro se encuadra dentro de lo que se conoce como Medicina Darwiniana o Evolucionista, que intenta explicar desde el punto de vista de nuestra herencia genética los motivos de estas enfermedades de la opulencia. Miles de años adaptándonos a un ambiente de restricciones alimentarias nos pasan factura en un presente con millones de calorías a nuestro alcance.

Una de las claves está en la insulina, una hormona producida en el páncreas, cuya misión fundamental es permitir el paso de los azúcares a los distintos órganos. Cuando comemos se produce un aumento de la glucosa en la sangre que a su vez genera un aumento de insulina, regulando así el metabolismo de la glucosa, haciendo que, ya hayamos acabado de comer o estemos en ayunas, nuestros niveles de azúcar no varíen excesivamente.

La insulina es la llave que abre la puerta del órgano permitiendo la entrada de los azúcares. Si no hay llaves, como en la diabetes tipo I, el azúcar se acumula en la sangre, motivo por el que a estos pacientes se les aporta insulina de manera externa.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay llaves suficientes pero, o bien están “gastadas” y no funcionan correctamente, o bien la cerradura no trabaja como debiera? Este es el caso de la diabetes tipo II, y a este proceso se le llama resistencia a la insulina. La situación es la misma, el azúcar se acumula en la sangre. El páncreas, al ver que la cantidad de azúcar sigue siendo alta, segrega más y más insulina. Años después ese exceso de trabajo acaba por agotarlo.

Resumiendo: un montón de azúcar en la sangre y un montón de insulina intentando con más pena que gloria arrastrarlo hacia los órganos.

Este exceso de insulina acaba generando por diversos mecanismos bioquímicos:

  • Exceso de triglicéridos.
  • Descenso del colesterol “bueno” (HDL)
  • Acumulación de grasa, sobre todo en la zona de la barriga (la peor de todas las acumulaciones y de la que en breve colgaré un artículo en el que veremos la importancia de esta acumulación grasa en el funcionamiento visceral y cómo puede esta situación afectar al sistema músculo-esquelético)
  • Aterosclerosis.
  • Aumento de la tensión arterial.

Y, recordemos que la mayor parte de la población en los países desarrollados muere por problemas de salud cardiovascular.

El libro recorre las distintas fases de la evolución humana desde el punto de vista de la alimentación y de su estructura corporal descubriendo cómo los cambios en nuestro medio ambiente provocaron nuestra evolución desde hace unos 5 millones de años con el Ardipithecus Ramidus, que no abandonaba nunca la selva y suu dieta a base de frutas, brotes, insectos.., pasando por el Australopithecus Afarensis y su dieta con más raíces, bulbos, semillas y pequeños animales y peces, el Homo Ergaster y su alimentación carnívora, hasta el Homo Sapiens Sapiens con el desarrollo de la agricultura.

“El ser humano es uno de los mamíferos que más grasa tiene; su masa grasa es tan abundante que nos asemeja más a un delfín que a un primate”

“Y esta característica de acumular grasa debió de ir potenciándose evolutivamente cada vez que nuestros antecesores se enfrentaron a periodos prolongados de escasez de alimentos”

“Podemos imaginar que cuando Lucy (nombre con el que se conoce al Australopithecus Afarensis fósil más famoso del mundo) y los suyos localizaban un bosquecillo de árboles repletos de frutas bien maduras, se atracaban hasta que no podían más, luego durante la siesta hacían la digestión y una enorme cantidad de glucosa era absorvida desde sus intestinos. Una vez cubiertas las necesidades del cerebro y dado que la similación de glucosa estaría reducida por el músculo, ese exceso de azúcar penetraría rápidamente en las células adiposas transformándose en grasa que se acumularía en el tejido adiposo. Allí permanecería hasta que, transcurridos varios días sin hallar alimento, se necesitaría recurrir a esta reserva de energía”

“El resultado fue que la evolución diseñó un carnívoro (Homo Ergaster) con un aparato digestivo de herbívoro”

“Los restos muestran cómo las muescas de corte de las lascas de piedra están por encima de las marcas dejadas por los dientes de carnívoros y de carroñeros, incluyendo en estos al puercoespín. Asumiendo que el orden de las marcas refleja el orden de uso, cabe concluir que los homínidos eran los últimos en pillar presa; incluso se ponían a la cola por detrás del puercoespín”

“La expansión cerebral del “homo” sólo fue posible mediante su cambio en la alimentación: reducción en el consumo de vegetales y aumento del consumo de animales. Esta es la única fórmula que proporcionó los dos requisitos necesarios como el disponer de un intestino más pequeño y el ahorrar energía para dedicarla al desarrollo del cerebro”

“Una consecuencia práctica: si usted nació con un bajo peso al nacer debe extremar su cuidado en llevar una dieta saludable, con una alimentación sana, evitando la obesidad y el sedentarismo, ya que le han correspondido más números en la lotería de la enfermedad cardiovascular”

“El “embudo alimentario” es hoy uno de los defectos graves de la alimentación en las sociedades desarrolladas, que nos obliga a comer cada vez más cantidad de un menor número de alimentos diferentes”

“Si tenemos en cuenta las propuestas de la Medicina Darwiniana, la condición basal natural de la especie humana sería la actividad física continua y de una cierta intensidad; bajo estas condiciones los sistemas enzimáticos y transportadores que hemos adquirido a lo largo de la evolución de nuestra especie funcionarían a pleno rendimiento. En este sentido, el sedentarismo sería un proceso carencial, de deficiencia, promotor de enfermedad”

Un libro tremendamente interesante para cualquier profesional de la salud y cualquier persona interesada en lo que come. Con un lenguaje accesible, pero abordando de forma clara los últimos avances científicos.

Existen dos ediciones distintas, la última más actualizada. Y, además, lo hay en edición de bolsillo.

“Corazón y mente”. El abordaje de los aspectos emocionales en la consulta de uno de los cardiólogos mas influyentes del momento. Valentín Fuster y Luis Rojas Marcos.

Se suele decir que la mejor manera de captar la atención de las personas es contando historias con las que se puedan sentir identificadas.

Pues ahí van 20 historias reales de pacientes pasados por la consulta de Valentín Fuster, cardiólogo y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1996, en los que el componente emocional o psicológico constituye el pilar fundamental de la patología o, cuando menos, uno de sus aspectos más importantes.

Cada uno de los casos es reinterpretado por Luis Rojas Marcos, psiquiatra de reconocido prestigio mundial, que aporta otra visión sobre la actuación de Valentín o sobre el problema que refería el paciente.

 

Os dejo algunos trozos del libro.

 

“Estamos convencidos de que para desarrollar al máximo las posibilidades de vivir sanos y contentos, no sólo hay que ganarle la batalla a las enfermedades, sino que es igual de importante nutrir los rasgos saludables de nuestra naturaleza que nos ayudan a protegernos de las agresiones físicas y mentales que sufrimos durante nuestra paso por el mundo, y robustecer la capacidad para superar las adversidades inevitables de la vida. En este sentido, apostamos por el poder curativo del optimismo y la capacidad de los seres humanos de encontrar la oportunidad en la crisis”

 

“No es de extrañar, pues, que los padres de David reaccionaran negativamente al diagnóstico de Valentín. Ellos hubieran preferido que el doctor les confirmara que su hijo sufría un problema físico, algo más fácil de entender y aceptar. Se resistieron a la idea de que la obesidad, el soplo y el cansancio que padecía pudieran estar producidos por el estrés emocional y la dinámica familiar”

 

“El humanismo en la práctica de la medicina es un arte de palabras, sentimientos y actitudes. El médico lo expresa con compasión, tacto y comprensión, lo que a su vez evoca en el paciente seguridad y esperanza”

 

“Todas las enfermedades, además de ser alteraciones de la salud, constituyen símbolos que reflejan el carácter de sus víctimas y los valores sociales y culturales del entrono. El infarto de miocardio no tiene las mismas connotaciones que la cirrosis de hígado, ni la miocardiopatía producida por un virus tiene el mismo significado que la infección por el virus de inmunodeficiencia humana o el sida, y a una cicatriz no le damos el mismo sentido si es consecuencia de una operación quirúrgica que si es el resultado de una puñalada, aunque a la vista sean idénticas.

Igualmente las personas respondemos de formas diferentes a las enfermedades según nuestra personalidad, las circunstancias en que vivimos, las experiencias pasadas, nuestro conocimiento y las creencias que asimilamos de nuestro entorno social”

 

Un libro que trata sobre diversos problemas de salud, desde los cardiovasculares, las enfermedades de la alimentación (anorexia, bulimia), las drogas, el dolor, la ansiedad, la depresión, el estrés o el cáncer, abordados siempre desde una perspectiva más amplia que la que atiende exclusivamente a cuestiones físicas, donde los temas emocionales, psicológicos, de personalidad y socioculturales constituyen el origen, el hilo conductor o, al menos, parte crucial de la propia enfermedad.

Un libro ameno que refleja la forma de actuar y de entender la medicina de uno de los cardiólogos más importantes a nivel mundial actualmente.

El detective en el supermercado. Sentido común en la nutrición.

Un bestseller. Seguro que muchos ya lo habréis leído. Para los que no, aquí va un pequeño resumen a mi manera.

Básicamente se trata de un libro sobre el sentido común en la nutrición. Aire fresco en un tema excesivamente centrado en los nutrientes y sus porcentajes. Un poquito ajustado a la forma de comer norteamericana, pero, al fin y al cabo, por estos lares también vamos cambiando nuestra forma de comer hacia el estilo americano… no comemos tantas hamburguesas a diario, pero bocadillos y pinchos… Y nuestras comidas empiezan a tener siempre un inicio sonoro que ya no se parece a la válvula de la olla a presión de antes sino al “clac” seco del bote de garbanzos previamente cocidos, el sonido del cuchillo de sierra sobre el pan se ha cambiado por el “scrackcsh” del pan de molde o del pan tostado, y el fantástico ruido del “ka, ka, ka…” del cuchillo sobre la tabla de cortar ya casi sólo suena en casa de la abuela…

Por eso, aunque se le podrían poner algunos “peros” a las conclusiones del libro, lo más interesante de él no son éstas, que también, sino el recorrido científico y sobre todo el sentido común con el que llega a ellas.

“El propósito de este libro es ayudarnos a reivindicar nuestra salud  y nuestra felicidad de comedores”.

 

“…la ideología del nutricionismo, que, entre otras cosas, nos ha convencido de tres perniciosos mitos: que lo que más importa no es la comida, sino los “nutrientes”; que, como los nutrientes son invisibles e incomprensibles para todo el mundo menos para los científicos, necesitamos la ayuda de los expertos para decidir qué comer; y que el propósito de comer es promover un estrecho concepto de salud física.”

 

“Históricamente los seres humanos han seguido de manera saludable muchas dietas diferentes”.

 

“Casi todo lo que tenemos que saber sobre cómo comer ya lo sabemos, o lo supimos en su momento, hasta que permitimos que los expertos en nutrición y los publicistas nos hicieran dudar del sentido común, la tradición, el testimonio de nuestros sentidos y la sabiduría de nuestras madres y abuelas”.

 

“En cada época el nutricionismo ha dirigido la mayor parte de sus energías hacia un nutriente predominante: las proteínas en el silo XIX, las grasas en el XX; y, es evidente, los carbohidratos centrarán nuestra atención en el XXI”.

 

“Curiosamente, en el aparato digestivo humano hay más o menos tantas neuronas como en la espina dorsal. Aún no sabemos qué hacen ahí, pero su existencia sugiere que la digestión es algo más que la simple descomposición de los alimentos en sustancias químicas”.

 

“En lugar de preocuparnos por los nutrientes, deberíamos sencillamente evitar cualquier alimento que haya sido procesado hasta el punto de que se trate más de un producto de la industria que de la naturaleza”

Establece una especie de normas a seguir bastante interesantes e incluso alguna hasta divertida, como conclusión. Os apunto aquí algunas:

“No coma nada que su bisabuela no reconocería como comida”

“No coma nada que no pueda pudrirse”

“Evite los productos que contengan ingredientes que sean: a) desconocidos, b) impronunciables, c) más de cinco, d) que incluyan jarabe de maíz rico en fructosa”

“Evite los productos alimenticios que exhiban afirmaciones de propiedades saludables”

“Compre en la periferia del supermercado y manténgase alejado de la zona central”

“Salga del supermercado lo antes posible”

“Coma plantas en su mayor parte, sobre todo hojas”

“Si tiene espacio, cómprese un congelador”

“Coma como un omnívoro”

“Coma alimentos cultivados en tierras sanas”

“Coma alimentos silvestres cuando pueda”

“Sea la clase de persona que toma suplementos y luego ahórrese el dinero”

“Coma más como los franceses. O los italianos. O los japoneses. O los indios. O los griegos”

“Contemple los alimentos no tradicionales con escepticismo”

“No espere encontrar la panacea en la dieta tradicional”

“Pague más, coma menos”

“No adquiera combustible para usted en el mismo lugar en que se lo pone a su coche”

 

Todos estos temas los va desarrollando a lo largo del libro.

En resumen, muy recomendable.

Todos los artículos

A %d blogueros les gusta esto: